La oralidad en los primeros grados ha sido trabajada en el aula, sólo desde la perspectiva de hacer posible que los niños hablen de los temas planteados en las unidades didácticas prediseñadas en el Plan de estudios , la provocación de las cartillas o de los cuentos tradicionales, dejando un tanto de lado otras situaciones del contexto y del entorno que rodea a los estudiantes que les permiten aprender y aprehender de modo particular: el colegio, el barrio, la ciudad y sus expresiones, que pueden convertirse en práctica vivencial, en tanto implica una forma peculiar de organizar la enseñanza, en el contexto institucional.
En lo que respecta a la ciudad, esta iniciativa parte del interés por permitir que los niños de primer grado de escolaridad, conozcan las viejas y nuevas expresiones del arte de la ciudad; especificamente la obra escultórica denominada “Mundos Paralelos”, colocada, hace aproximadamente dos años, en la vía central de la ciudad de Manizales y hacer de ella un elemento provocador para que los niños en el aula hablen, escriban , escuchen, sean escuchados y expresen sus ideas, tal como lo sustenta Pérez (2006) al afirmar que la educación formal debe propiciar las condiciones para la vida social, la participación y las condiciones de ciudadanía y democracia, haciendo del lenguaje una condición de interacción , además de aproximarlos a una lectura interpretativa, argumentativa e, inferencial, movidos por la emotividad y el sentir que la obra les despierta. Así, el aula abrirá otros espacios de oralidad en diversos géneros discursivos en los que las interacciones verbales sean reguladas por normas, reglas y pautas puntuales, asimiladas en el proceso, que les permita prepararse para enfrentar otras posibilidades de confrontación y argumentación en escenarios diferentes .
La cultura abre caminos para enseñar a los pequeños, las habilidades comunicativas, ofreciendo realidad sociocultural y enriqueciéndolos intelectual y afectivamente. Es así como la lectura y la escritura son prácticas culturales que se pueden desarrollar a partir del atractivo patrimonial (tangible e intangible) de la cultura en la que los sujetos están inmersos. Los niños aprenden lo que experimentan.
La posibilidad de descubir este universo cargado de significados para la ciudad y sus habitantes, generó la idea de desarrollar una propuesta de trabajo con los niños alrededor del lenguaje, aprovechando una obra escultórica representativa de la ciudad que responda a la pregunta de si es posible que los niños vivan su ciudad y sus expresiones, construyendo una voz- oral, escrita, lectora, representativa, simbólica y semiótica -, que les permita tomar posición y expresarla frente a una manifestación del arte, y la puedan vivenciar en diferentes escenarios de participación.